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Archive for 29 noviembre 2009

Ayer leí a través de Menéame un artículo de la bloggosfera titulado “Los calendarios de gente en bolas por una causa”. Aunque al final el mencionado artículo acaba hablando del supuesto erotismo de estas imágenes, su título y su comienzo me trajeron de nuevo un problema al que le vengo dando vueltas hace tiempo: el modelo de solidaridad que están promoviendo las ONG a través de su comunicación.

El problema ético del uso del marketing

Ya G.D. Wiebe planteaba en los años 50 del siglo pasado una pregunta que después sería citada por Kotler y Zaltman al intentar establecer las bases de lo que se llamó marketing social: ¿se puede vender fraternidad como se vende un detergente?

Asociada al auge del uso del marketing por parte del sector sin ánimo de lucro, nace una línea de pensamiento preocupada por analizar las repercusiones culturales- y sociales- de las estrategias comunicativas del Tercer Sector. Esta línea no ha parado de reproducirse en los últimos años, y las propias ONG han tratado de habilitar mecanismos para imponerse a sí mismas ciertos límites: El mejor ejemplo de ello es el ambicioso Código de Conducta de las ONG de desarrollo en la CONGDE.

Pero no basta. El núcleo del problema radica en que estas organizaciones utilizan códigos de comunicación diferentes según estén haciendo “publicidad social” o “publicidad con fines propios” (sobre todo captación de fondos). Mientras que por una parte analizan los problemas sociales, incluso llevan a cabo admirables iniciativas para sensibilizar a la sociedad (informes, acciones de protesta- aunque esto cada vez lo hacen menos ONG), cuando se trata de recaudar fondos se quedan en el modelo persuasivo-publicitario simple.

La comunicación tiene unos efectos, más allá de los obvios relacionados con el objetivo inmediato del mensaje, en la configuración de la imagen social. Desde el momento en que las ONG se convierten en emisoras de causas sociales, en cierto modo se hacen también portavoces de las personas excluidas y son en buena medida responsables de la construcción de un imaginario social en torno a estas personas, sus culturas, etc.

En consecuencia, lo que se les reclama a las ONG es  la adopción de una postura responsable en la comunicación que realicen. A través de sus mensajes, de los contenidos y representaciones de “los otros” presentes en los mismos, las ONG están ayudando a construir el imaginario social en torno a las problemáticas; pero además están, sin saberlo, instaurando un modelo de solidaridad. El que subyace a muchos de los anuncios que hemos visto podría ser tan simplista que solo serviría para alejar a la sociedad de la comprensión y el compromiso real con las causas y consecuencias de las desigualdades reales. Parecen querer decir “este es el problema. Mi organización es la solución. Si das un euro, eres parte de la solución”. Difícilmente los mensajes simples que imperan en las campañas de captación de fondos servirán para provocar un cambio de actitud duradero.

Con este modelo, las personas dejarían de preguntarse por qué existen los problemas sociales y su compromiso en la solución de los mismos no tendría mucha diferencia con el adquirido con una marca de detergentes u otra. Como en el caso de los calendarios de gente “en bolas”. O como en este ejemplo

Conclusión

Sin embargo, sí es cierto, que las ONG han ido adquiriendo esta consciencia de ser responsables de la imagen del Tercer Mundo y de los problemas sociales (parece que no tanto de sus causas) que ofrecen a la sociedad. Por ello, hemos visto cómo la publicidad en un determinado momento comenzó a huir de las imágenes denigrantes y ofensivas y culpabilizadoras y adoptó un tono más positivo, tratando de “lavar” la imagen de víctimas necesitas de caridad que estaban presentes en los primeros anuncios.

Pero no parece suficiente. Creo que en las actuales formas de comunicación, en la web 2.0 y en las redes sociales, sobre todo, las ONG deberían encontrar una oportunidad de profundizar en nuevos modelos de solidaridad basados menos en la emoción y más en la comprensión y el compromiso. El receptor ya no es una persona a la que hay que convencer en 20 segundos, sino que se le puede ofrecer gran cantidad de información contrastada, que le ayude a comprender; se le puede hacer participar de la comunicación, dejarle libremente que comparta, que pregunte, que opine (sin miedo a la crítica).

Hoy mismo he conocido un nuevo ejemplo de campaña, de Word Vision España que busca el apadrinamiento. Como intento, va un poco más allá de lo tradicional, pero se queda en lo publicitario y lo simple. En su web habría tanto espacio para explicar, escuchar al receptor, invitarle a actuar más allá de la donación…

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Adoración de los pastores. Murillo

Ya lo critiqué por encima en otra ocasión, pero no me he ido calentando (nunca mejor dicho) cada vez más ante la inminente llegada anticipada de las Navidades y el encendido de las luces, desproporcionadas, molestas y a veces muy feas, con que los ayuntamientos de toda España acompañan a estas fechas.

¿Hay algo que yo pueda hacer para que se acabe con esta costumbre? No me gusta, me molesta, por muchos motivos:

1. no acabo de entender la conexión entre el nacimiento de Cristo y miles de luces adornando la Gran Vía madrileña. Es una cuestión de consumo, ya lo sé. Animar al consumo. A consumir!!! Dí que sí. Claro, los comerciantes también comen. Sobre todo los dueños de los grandes centros comerciales.

2. Me parece un despilfarro. No quiero que se gaste dinero público (más de cuatro millones de euros solo el ayuntamiento de Madrid) Se me ocurren muchas cosas que hacer con 4 millones de euros. Ahora en tiempos de crisis, más. Pero en cualquier momento, miles de cosas para miles de personas, un polideportivo, un comedor social, un carril bus en la N5 para poder recorrer el camino al trabajo en menos de hora y media.

3. El 27 de noviembre NO ES NAVIDAD, lo siento, pero no.  Ya lo sé, eso nos da más tiempo para comprar, pero es que no es Navidad…

4. Son caras, estamos en crisis y además ayudan a seguir jodiendo el medioambiente. Me gustaría ver algo más drástico que apagar las luces una hora antes, o retrasar unos días el encendido, aunque, bueno, algo es algo.

Sé qué es una utopía. También sé que a mucha gente le encantan… Pero a mí  no me aportan nada. ¿Qué harías tú con cuatro millones de euros? He estado pensando abrir una página de Facebook: “no quiero luces de Navidad”. Y ya, de paso, con un subtítulo “y dejen las hojas caídas, que son preciosas”.

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Hay mucha gente que también se hace millones de preguntas… Últimamente tengo la suerte de que me las regalan y me ayudan a seguir cuestionándomelo todo. Como hace en este post Beatriz, el último regalo para Quieroentenderelmundo

Esta semana hemos escuchado la noticia de la liberación por parte de los piratas somalís de la tripulación del pesquero Alakrana. Es una muy buena noticia para todos, sobre todo para los 36 navegantes del atunero vasco y sus familiares que han estado sufriendo durante casi dos meses. La actuación del Gobierno no ha estado muy clara en este proceso y ha sido y es criticada, aunque hoy eso no es lo importante, hoy estamos de celebración: lo primordial es que nuestros hombres vuelven a España, vuelven por fin a sus casas, ya se acabó la pesadilla.

Sin embargo, aunque estoy contenta por ellos, por todos, me surgen varios interrogantes que no me dejan disfrutar del todo de esta liberación. ¿Qué pasa con los piratas? ¿Volverán a hacer lo mismo? ¿Nuestros pesqueros tendrán que ir siempre con protección como han empezado a hacer ya para poder salir a realizar su trabajo diario? ¿Nadie se pregunta por las causas de todo esto? ¿Nadie quiere resolver el problema realmente e ir a la raíz de la cuestión? Es duro, pero posiblemente Somalia no le importe a nadie como lleva sucediendo ya desde hace décadas. Solo sus piratas y en momentos muy concretos y puntuales.

¿Es qué nadie quiere saber qué pasa en Somalia y de dónde viene el conflicto? ¿Nadie quiere ayudar a las personas que viven allí y no tienen intereses políticos ni económicos ni ansias de poder y por eso huyen de los enfrentamientos que los señores de la guerra provocan una y otra vez? Tal vez interese el conflicto allí. Posiblemente haya mucha gente que viva de él e incluso lo nutra. Somalia tiene una situación geográfica estratégica tanto para hacer negocios como para otro tipo de intereses a nivel internacional. A principios de 2007 Estados Unidos intervino militarmente en este país. Posiblemente ya nadie lo recuerde. Tal vez querían lograr lo mismo que en Afganistán e Iraq (caracterizados por el caos y el estado colapsado). ¿Cuándo va a preocuparse alguien de acabar con este Estado fallido?

Beatriz Revilla (http://bearegu.wordpress.com/)

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foto tomada de rodadas.net

Alicia es mi bloggera favorita y la tercera “estrella invitada” de este blog. En este post, nos da unas lecciones de enfoque a la hora de entender el Mundo.

 

Una de las cosas que he aprendido viajando en bici es que hay mucha más gente buena que gente mala en el mundo.

 ¡No! ¡En serio! No me he vuelto loca.

En mi defensa he de decir que no soy la única que piensa eso. Casi todos los que han viajado lo suficiente comulgan con esta idea.

No lo digo muchas veces en voz alta porque cuando lo he hecho he recibido miradas irónicas acompañadas de una media sonrisa por parte de mi interlocutor que solo puedo interpretar como que piensan que soy idealista, ingenua, joven e inexperta, idiota o directamente todas esas cosas juntas.

Y es difícil culparles. Si uno pasa tiempo consumiendo medios de comunicación es muy posible que haya llegado directamente a la conclusión contraria: es decir, que el mundo es un sitio peligroso en el que vivir y salir a explorarlo solo puede tener un resultado –la muerte—. Viajar consiste en averiguar con qué grado de sadismo puede ésta ocurrir.

En la tele vemos casi todos los días noticias de asesinatos en masa llevados a cabo por locos, fanáticos o mafiosos; prostitución, drogadicciones, robos de guante blanco, suburbios en los que uno no para en los stops y desgracias de muy variados pelajes cuya intensidad y morbo va en crescendo.

No niego que las desgracias y los seres malvados existan, pero lo que uno ve en la tele no es el mundo. Lo que uno ve en la tele es una pequeña parte del mundo (solo aquella ínfima parte en la que ese día ha ocurrido algo) vista a través de los ojos de un trabajador asalariado que cobra más o menos dinero dependiendo de la cantidad de gente a la que sea capaz de llamar la atención.

 Cuando uno se pone a nivel de calle y empieza a recorrer el mundo se da cuenta de varias cosas:

 a) Las personas no son iguales a los pueblos y los pueblos no tienen nada que ver con los gobiernos. Es decir, en Irán hay un gobierno dictatorial, pero eso no quiere decir que sus habitantes sean dictadores o personas perversas. Solo quiere decir que tienen un mal gobierno. En la tele, sin embargo, solo aparecen pueblos y gobiernos y raramente personas.

 b) Que la gente no reaccione como esperas no significa que sean mala gente. Posiblemente solo signifique que hay un choque cultural entre tú y ellos. Es decir, lo que para ti es un signo de educación para un francés puede ser un signo de pereza o avaricia. Lo que para ti es algo desproporcionado o ruidoso, para otro puede ser una forma de agasajo. Posiblemente cueste entender esto porque en la tele solo escuchamos un lado de la historia: el del reportero que viene de nuestra misma cultura.

 c) En general hay un problema de expectativas. Los medios, la sociedad de consumo enseñan a esperar mucho y rápido (por ejemplo, perder 5 kilos en tres semanas), pero el mundo funciona de otra manera.

Cuando pasas muchas horas encima del sillín de una bici descubres que la vida no está hecha de momentos grandes sino más bien de momentos pequeños, como el olor de la tierra recién regada; una conversación casual con alguien que conociste mientras esperabas fuera del supermercado; o un corzo que se cruza en tu camino mientras atardece.

De la misma manera, la generosidad de la gente rara vez se expresa en grandes gestos, si no más bien con pequeños: los que te sostienen la puerta del metro para que entres, los que corren detrás de ti para devolverte algo que se te ha caído o te ofrecen un sitio donde dormir cuando llueve y no hay nada donde refugiarse en kms a la redonda. Y todos los días, sin querer, recibimos decenas de estos gestos.

Sin embargo esperar que los demás hagan eso es un error. Porque la generosidad no se pide, solo se recibe. Si se esperan continuamente cosas de los demás solo puede llegar a una conclusión: el mundo está lleno de egoístas; cuando en realidad debería llegar a otra: quizá soy tan egoísta que no me pongo en el lugar del otro: ¿pueden los demás hacer lo que yo les pido?

 

Así que si viajas en bici alguna vez, quizá llegues a la misma conclusión a la que yo he llegado. Que el mundo es un lugar bueno, lleno de gente generosa y amable, que piensa distinto pero siente igual que tú y que no siempre está en disposición de darte lo que tú quieres o necesitas. Eso no les hace malos o egoístas, sino simplemente humanos.

Pero no se lo digas a nadie porque pensarán que eres idealista, ingenua, joven e inexperta, boba o directamente todo eso junto.

Por Alicia (www.rodadas.net )

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Ya sé que ha pasado un tiempo, ya no es “actualidad”. Creo que, afortunadamente, me importa bastante poco. Espero seguir cuestionándome las cosas más allá del día siguiente al que salen en la prensa.

En fin, que un amigo me ha querido “regalar” este video sobre Obama, su premio Nóbel y su envoltura marketiniana. Cuando lo he visto, dos cosas he pensado:

– Qué ignorante soy

– Cómo nos manipulan

Y es que, si esto es verdad, solo vendría a demostrar una vez lo poco que sabemos del poder y de cómo funciona el Mundo y nos lo venden… Y, si es mentira, solo vendría a demostrar que a alguien le interesa que nos lo creamos aprovechándose de lo poco que sabemos del poder y de cómo funciona el Mundo.

Bueno, aquí os “regalo este regalo” de mi amigo. Un poco largo, pero interesante de principio a fin.

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Comunicadora y “ONGera”, dos de mis grandes pasiones. Son dos mundos llenos de contradicciones, con límites difusos entre lo que está bien o mal, lo que es ético o no… Sobre todo cuando se juntan. Entiendo la necesidad, pero odio los anuncios de ONG cuando solo van dirigidos a captar fondos, porque simplifican la realidad, promueven un modelo de solidaridad que no ayuda a entender las causas (y luchar por cambiarlas…) Pero me encantan los anuncios sociales que tratan de sensibilizar, de utilizar el lenguaje al que están acostumbradas todas las personas-la publicidad- para remover conciencias a través del ingenio, la creatividad…

Si hace un mes tuvimos la primera entrega de esta serie, mensajes sociales en formatos comerciales, aquí va una nueva selección de otros anuncios geniales para cambiar el mundo.

1. El error 104

Puede que ya lo hayas visto. No es en sí un anuncio, entre otras cosas es mucho más largo de lo normal, pero me parece genial aunque solo sea por el hecho de que te lleva a pensar en nuestro sistema y te ofrece pautas para cambiarlo

2. AFANOC, niños con cáncer

Este anuncio pretende recaudar fondos para una asociación, pero de una forma tan bonita, tan sencilla, tan… que me lo vais a perdonar. El anuncio ganó el festival de Cannes, no me extraña

3. Contra el calentamiento global

Dios, es tan duro que no sé si me gusta…

4. Sí da, no da

Es tan antiguo que seguramente hoy no sería posible. Entre otras cosas, encuentro un tufillo para promover relaciones heterosexuales en vez de homosexuales. Pero en su día había un gran problema: el miedo al sida y el desconocimiento de las vías de infección. Desde ese punto de vista, me parece muy efectivo.

5. Promoción del uso de preservativos

Y para terminar por hoy, un anuncio francés muy llamativo, entretenido y que aborda la cuestión desde un tono diferente.

Y eso es todo por hoy, pero estoy trabajando en la otra cara de la moneda: la publicidad comercial con mensaje social (tipo Carrefour con la bolsa-caca). Si se te ocurre algún ejemplo, por favor, regálamelo, por favor.

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Un nuevo post de una de mis más queridas estrellas invitadas…

086

El otro día participé en una jornada sobre inclusión social en Galicia. A este encuentro asistieron algunas personas que forman parte de los equipos de inclusión sociolaboral de la Xunta de Galicia. Nada más llegar ya se respiraba conflicto entre estos trabajadores y el gobierno autonómico, que también participaba en esta jornada, ya que –al parecer – la Consejera de Trabajo y Bienestar Social los calificó hace unas semanas de “enchufados”.

El acto inaugural transcurría con toda normalidad hasta que le tocó a la Secretaría Xeral de la Consejería. Mientas que intervenían, los trabajadores se levantaron (sin mucho ruido y de forma muy respetuosa) y mostraron sus pancartas de protesta para comunicar su desacuerdo con la situación.

Mientras, incómoda e impasible, la Secretaría Xeral continuaba con su discurso tan bien construido, tan preparado, tan impersonal… Yo intentaba con todas mis fuerzas prestarle atención, pero sus palabras “compromiso”, “respeto”, “lucha contra la exclusión” me mareaban y perdían significado y sonaban a hueco.

Todavía no sé bien quién de las dos partes tenía razón – siempre hay dos versiones de una historia –. Lo que está claro es que en algún momento, mucho antes de la declaración de la Consejera, se rompió la comunicación y el entendimiento entre las dos partes. Resultado: ese grupo de personas quedó in-comunicado y tuvo que encontrar otro espacio y otras formas para canalizar sus opiniones e inquietudes.

Y aunque yo formaba parte de los organizadores del encuentro, me alegré de que estuviesen allí, de que nos hiciesen sentir incómodos y de que en cierto modo se visibilizase la voz y la opinión de las persona que luchan por su causa. No obstante, no me sentí orgullosa: nuevamente vi como triunfaba la comunicación violenta…

A.C.M

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