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Archive for the ‘Para ayudar a entender’ Category

Hace seis meses inicié este proyecto. Pensé en este blog como un espacio de encuentro, como un lugar en el que intercambiar opiniones e ideas acerca de lo que pasa en el Mundo, un blog para mantener conversaciones de sobremesa más allá de los límites de mi salón.

Tengo que decir que la experiencia está siendo realmente enriquecedora. A través de Quieroentenderlmundo he aprendido muchas cosas de muchas personas (En este tiempo, ha habido un total de 242 comentarios, para 49 entradas). He encontrado gente muy interesante, a las que sigo en la distancia desde entonces y cuyos pensamientos me aportan nuevas formas de ver y entender el Mundo.

A modo de resumen, os presento una lista de las cinco conversaciones (de las 49 publicadas)  que más éxito han tenido (por orden en función del número de visitas) en estos meses:

  1. La gente es buena: un regalo de mi amiga y compañera, la gran Alicia, este post es el líder indiscutible del blog. Con portada de Menéame.net incluida. Su publicación, justo es decirlo, marcó un antes y un después en este blog.
  2. Desmontando a Sánchez dragó. En segundo lugar, un post impulsado por las polémicas afirmaciones del escritor acerca del secuestro de los cooperantes en Mauritania.
  3. No me veo capaz: una reflexión sobre las limitaciones de las personas, incluidas las que son clasificadas como “personas con discapacidad”.
  4. No quiero luces de Navidad: un post que pretendía hablar del destino de los fondos públicos pero que acabó en polémicas diversas sobre la religión y sus festividades.
  5. ¿Mejor que no te meneen?: una reflexión sobre el efecto Menéame sobre este blog (y sobre su autora)

    Y de los casi cincuenta post, mis dos favoritos – que no están entre los más vistos – son:

    Bueno, nada más, solo daros las gracias por compartir vuestras opiniones conmigo y con el resto de lectores, incluido un agradecimiento especial a las “estrellas invitadas”, que nos regalan sus post y su visión del Mundo de vez en cuando.

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    Para el que no se haya enterado todavía, un resumen: Antena 3 tiene un nuevo proyecto de reality show, Famosos y mendigos, en el que varios personajes públicos (como Sofía Mazagatos o Alvaro de Marichalar) van a convertirse durante 10 días en “personas sin hogar” (algo parecido a lo que hizo Samanta Villar durante 21 días en Cuatro)

    Con esos ingredientes, algunas ONG ya han firmado un manifesto de protesta, mientras la cadena dice que sus objetivos con este programa son de lo más loable y solidario (dicen que quieren visibilizar los problemas de estas personas, que quieren darles voz, etc.) Por supuesto, estos fines serían realmente loables si fuesen ciertos, pero dudo mucho de que un reality show, frívolo por definición, sea la mejor forma de sensibilizar a nadie sobre una realidad tan compleja y tan humana como la de las personas sin hogar.

    Se me ocurren algunas mucho mejores. Las ONG han puesto en marcha muchas de ellas: reportajes, cortos, documentales, etc. que, tratados con el suficiente respeto y una imprescindible falta de afán de lucro, pueden ayudar a comprender la situación de las personas sin hogar y las causas relacionadas con esta situación. Pero claro, no conseguirán tanta audiencia…

    Tal vez en el próximo Reality veamos a un famoso saltando la valla de Melilla…

    La fotografía es de Laura Estévez, participando en el concurso “Intregractúa con Arte” del proyecto “A favor de la inclusión social”

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    No tener hogar no es solo no tener casa (1). Pedro

    Juguemos a vivir en la miseria

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    Pedro era electricista autónomo en Rumania cuando le pilló la crisis. Un par de malas operaciones, dos clientes impagados y se acabó lo de trabajar para comer. Con su trabajo ya ni le llegaba para pagar las deudas.

    Cuando la pobreza entró por la puerta, el amor saltó por la ventana, como en el dicho popular. Su mujer se marchó y él, agobiado y solo, buscó su salida en un autobús rumbo al campo extremeño. Sin saber una palabra de español, se subió a ese autobús aferrado a una promesa incierta cuyo único atractivo era el de darle cobijo y comida durante un par de meses.

    Y, como tenían que pasar, los meses pasaron y Pedro se quedó de nuevo solo, con poco dinero y sin saber qué hacer. Acabó viniendo a Madrid a probar suerte, pero la suerte no suele estar disponible en tiempos de crisis, menos si eres inmigrante y tienes 45 años.

    Durante un mes tuvo que dormir en la calle, después de toda una vida al calor de un hogar y con la seguridad de una familia. Tenía miedo de noche, tenía frío y hambre todo el día. Empezó a pensar que no valía nada, a darse pena a sí mismo. Se acurrucaba, se escondía, no tenía fuerzas para que nadie le viera.

    Hasta que un día, en un comedor social, un trabajador social le habló de una ONG que podía ayudarle, darle un lugar donde vivir, tramitarle ayudas del Gobierno, darle apoyo psicológico…

    Conocí a Pedro después de que estuviera dos meses con esta ONG. Queríamos rodar un reportaje sobre personas sin hogar. Pedro estaba nervioso, apenas nos miraba mientras le interrogábamos sobre su vida. Es un hombre pausado, prudente, amable y educado, pero hay un miedo indescriptible en sus ojos… Aparte de las personas de la ONG que le ayudó, pocos habían oído su historia. Escuchamos con atención, montamos el reportaje en nuestras cabezas y le citamos para rodar al día siguiente conmovidos por su forma de contar las cosas, como si pidiera perdón por existir.

    Pedro no pudo venir a rodar. Los psicólogos dijeron que hablar con nosotros había removido muchos recuerdos en su interior y que había tenido una recaída en la depresión de la que ellos les estaban ayudando a salir. Les dijo que nos pidieran perdón de su parte.

    Una persona sin hogar es más que una persona que no tiene casa. Hay que mirar más allá de las cajas de cartón, más allá de sus barbas y sus ropas. Hay que mirar a sus ojos, leer en ellos y, si no ayudar, al menos intentar comprender…

    Este anuncio fue realizado por alumnos de publicidad para un proyecto de la Fundación Luis Vives

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    No tener hogar no es solo no tener casa (2) Famosos y mendigos

    Juguemos a vivir en la miseria

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    A través de una noticia de El Mundo, he conocido una interesante iniciativa de la ONG internacional Médicos Sin Fronteras: el proyecto Estado crítico. Estado crítico es un sitio web cuyo objetivo es sensibilizar sobre la situación en la que millones de personas viven en la República Democrática del Congo, después de más de una década de conflicto armado.

    Como iniciativa de comunicación de una ONG me ha gustado mucho por varios motivos. Con un estilo y calidad técnicas muy atractivos, en la web podemos encontrar imágenes, videos y testimonios en primera persona de la terrible situación en la que están viviendo estas personas. Escuchar sus historias de su propia voz es desgarrador a la vez que agradable, se agradece la aparente falta de mediatización por parte de la ONG. Digo aparente porque no soy tan ingenua para no reconocer quién es el verdadero emisor, pero no deja de parecerme un buen ejemplo de cómo una entidad sin ánimo de lucro puede utilizar la web para sensibilizar y visibilizar sobre una causa. Al contrario que todos esos mensajes publicitarios de 20 segundos en los que se nos pide dinero para soportar la causa de la ONG a través de frases lapidarias, en este caso se ofrece al lector/internauta un lugar donde encontrar gran cantidad de información. ¿Qué se nos pide? Que no cerremos los ojos, que sigamos leyendo o mirando, que les ayudemos a difundir, que mandemos un mensaje de apoyo a los ciudadanos congoleños… y, solo después de buscar un tiempo, encontramos el inevitable llamamiento para apoyar a Médicos sin Fronteras en su labor.

    En mi opinión, el modelo de solidaridad que se promueve a través de iniciativas con esta está, en mucho mayor medida que los que hemos analizado en otras ocasiones, basado en la información y la reflexión críticas. He echado de menos, sin embargo, más información sobre las causas que están detrás del conflicto, tal vez el mensaje quede un poco descafeinado¸ al estar ausente toda voluntad de denuncia de los intereses diversos que están detrás.

    En cualquier caso, también creo que a muchas personas nos quedará, después de ver la página, de saber un poco más. Para los que echéis de menos esos mensajes cortos, aquí os dejo este video sobre la situación de la RDC:

    Y este otro sobre una de las causas que está detrás de toda la situación: el comercio mundial de Coltan:

    A todos, muy recomendable el video de la propia página de Estado Crítico. Dura 11 minutos, pero merece la pena.

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    El mundo de la publicidad comercial siempre ha tenido de fondo un viejo debate sobre si lo que vemos en los anuncios es un reflejo de la sociedad- de sus valores, de sus estilos de vida- o si es la publicidad la que, junto a otros fenómenos- crea y difunde estos valores. Es bastante obvio que de las dos cosas hay:

    1. Por una parte, los públicos a los que van dirigidos los anuncios tienen que sentirse identificados con lo que están viendo y, por tanto, los valores y estilos de vida están reflejados en los spots de todas las épocas. Por ejemplo, este anuncio de Soberano que por mucho que miro no deja de horrorizarme, en su época (los 60, creo) no llamó especialmente la atención.

    2. Por otra parte, la publicidad promueve estos valores, ayuda a la configuración de nuestra realidad, la transforma. Es aspiracional: queremos ser como lo que vemos en los anuncios.

    En el fondo del asunto está la cuestión de la responsabilidad comunicadora: una marca no puede salir en un medio diciendo lo que le dé la gana, sea esto reflejo de lo que pasa en la sociedad o no. Los consumidores no se lo permitirían, e incluso el propio sector anunciante vela por ello. Porque las marcas tienen detrás empresas, y las empresas tienen personas que toman decisiones. Y cuando una marca refleja en su publicidad unos determinados valores, lo que nos están diciendo es “esta marca es así, defiende y contribuye a estas ideas”.

    Pero ¿es eso verdad? ¿nos lo creemos? En los últimos años, la publicidad es cada vez más de marca y menos de producto: cada vez vemos menos los productos en los anuncios, que se han convertido en una declaración de valores por parte de las marcas en muchísimas ocasiones, mientras que los productos que venden quedan relegados a un segundo plano.  Estos anuncios nos gustan, promueven bonitas ideas de solidaridad, altruismo, amistad, ecología… Pero no podemos olvidar lo que hay detrás: los intereses comerciales. Por supuesto que toda empresa debe intentar defender estos intereses, pero mi pregunta es: ¿resulta ético que una empresa diga que defiende la ética con el fin de vender más?

    Aquí, de nuevo, tengo sentimientos encontrados. Porque habrá casos en los que, al defender estos valores, las empresas se estén obligando a ser mejores, a ser más responsables en sus actuaciones.  Y a la vez están ayudando a difundir valores positivos. El mejor ejemplo que se me ocurre es de Carrefour “Bolsas Caca”. Se le ha criticado mucho a la empresa por salir con este mensaje, montar una campaña espectacular de retirada de bolsas en sus centros, mientras todos los productos de sus lineales aparecen embasados en bandejitas de plástico. Pero desde que salió este anuncio cada vez oigo a más gente decir “no, no me dé bolsa, gracias” al hacer sus compras.

    Sin embargo, hay otros muchos casos en los que me queda un gran vacío, un interrogante final… no me lo creo. No encuentro la conexión entre la marca y el valor que dicen promover. Solo veo un anunciante aprovechándose de una corriente social positiva. Te he traído cuatro ejemplos. Dime si no te pasa lo mismo:

    1. Mercedes Benz. 1440. Que viene a decir “aprovecha bien tu tiempo, es un regalo”

    2. Mercedes, Clase B, mi amiga Nerea. Su mensaje es que todos somos iguales

    3. Coca Cola. ¿Qué le diría el hombre más viejo al bebé más joven?

    4. Fotoprix, perfect photos for an imperfect Word

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    Ayer leí a través de Menéame un artículo de la bloggosfera titulado “Los calendarios de gente en bolas por una causa”. Aunque al final el mencionado artículo acaba hablando del supuesto erotismo de estas imágenes, su título y su comienzo me trajeron de nuevo un problema al que le vengo dando vueltas hace tiempo: el modelo de solidaridad que están promoviendo las ONG a través de su comunicación.

    El problema ético del uso del marketing

    Ya G.D. Wiebe planteaba en los años 50 del siglo pasado una pregunta que después sería citada por Kotler y Zaltman al intentar establecer las bases de lo que se llamó marketing social: ¿se puede vender fraternidad como se vende un detergente?

    Asociada al auge del uso del marketing por parte del sector sin ánimo de lucro, nace una línea de pensamiento preocupada por analizar las repercusiones culturales- y sociales- de las estrategias comunicativas del Tercer Sector. Esta línea no ha parado de reproducirse en los últimos años, y las propias ONG han tratado de habilitar mecanismos para imponerse a sí mismas ciertos límites: El mejor ejemplo de ello es el ambicioso Código de Conducta de las ONG de desarrollo en la CONGDE.

    Pero no basta. El núcleo del problema radica en que estas organizaciones utilizan códigos de comunicación diferentes según estén haciendo “publicidad social” o “publicidad con fines propios” (sobre todo captación de fondos). Mientras que por una parte analizan los problemas sociales, incluso llevan a cabo admirables iniciativas para sensibilizar a la sociedad (informes, acciones de protesta- aunque esto cada vez lo hacen menos ONG), cuando se trata de recaudar fondos se quedan en el modelo persuasivo-publicitario simple.

    La comunicación tiene unos efectos, más allá de los obvios relacionados con el objetivo inmediato del mensaje, en la configuración de la imagen social. Desde el momento en que las ONG se convierten en emisoras de causas sociales, en cierto modo se hacen también portavoces de las personas excluidas y son en buena medida responsables de la construcción de un imaginario social en torno a estas personas, sus culturas, etc.

    En consecuencia, lo que se les reclama a las ONG es  la adopción de una postura responsable en la comunicación que realicen. A través de sus mensajes, de los contenidos y representaciones de “los otros” presentes en los mismos, las ONG están ayudando a construir el imaginario social en torno a las problemáticas; pero además están, sin saberlo, instaurando un modelo de solidaridad. El que subyace a muchos de los anuncios que hemos visto podría ser tan simplista que solo serviría para alejar a la sociedad de la comprensión y el compromiso real con las causas y consecuencias de las desigualdades reales. Parecen querer decir “este es el problema. Mi organización es la solución. Si das un euro, eres parte de la solución”. Difícilmente los mensajes simples que imperan en las campañas de captación de fondos servirán para provocar un cambio de actitud duradero.

    Con este modelo, las personas dejarían de preguntarse por qué existen los problemas sociales y su compromiso en la solución de los mismos no tendría mucha diferencia con el adquirido con una marca de detergentes u otra. Como en el caso de los calendarios de gente “en bolas”. O como en este ejemplo

    Conclusión

    Sin embargo, sí es cierto, que las ONG han ido adquiriendo esta consciencia de ser responsables de la imagen del Tercer Mundo y de los problemas sociales (parece que no tanto de sus causas) que ofrecen a la sociedad. Por ello, hemos visto cómo la publicidad en un determinado momento comenzó a huir de las imágenes denigrantes y ofensivas y culpabilizadoras y adoptó un tono más positivo, tratando de “lavar” la imagen de víctimas necesitas de caridad que estaban presentes en los primeros anuncios.

    Pero no parece suficiente. Creo que en las actuales formas de comunicación, en la web 2.0 y en las redes sociales, sobre todo, las ONG deberían encontrar una oportunidad de profundizar en nuevos modelos de solidaridad basados menos en la emoción y más en la comprensión y el compromiso. El receptor ya no es una persona a la que hay que convencer en 20 segundos, sino que se le puede ofrecer gran cantidad de información contrastada, que le ayude a comprender; se le puede hacer participar de la comunicación, dejarle libremente que comparta, que pregunte, que opine (sin miedo a la crítica).

    Hoy mismo he conocido un nuevo ejemplo de campaña, de Word Vision España que busca el apadrinamiento. Como intento, va un poco más allá de lo tradicional, pero se queda en lo publicitario y lo simple. En su web habría tanto espacio para explicar, escuchar al receptor, invitarle a actuar más allá de la donación…

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    Ya sé que ha pasado un tiempo, ya no es “actualidad”. Creo que, afortunadamente, me importa bastante poco. Espero seguir cuestionándome las cosas más allá del día siguiente al que salen en la prensa.

    En fin, que un amigo me ha querido “regalar” este video sobre Obama, su premio Nóbel y su envoltura marketiniana. Cuando lo he visto, dos cosas he pensado:

    – Qué ignorante soy

    – Cómo nos manipulan

    Y es que, si esto es verdad, solo vendría a demostrar una vez lo poco que sabemos del poder y de cómo funciona el Mundo y nos lo venden… Y, si es mentira, solo vendría a demostrar que a alguien le interesa que nos lo creamos aprovechándose de lo poco que sabemos del poder y de cómo funciona el Mundo.

    Bueno, aquí os “regalo este regalo” de mi amigo. Un poco largo, pero interesante de principio a fin.

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